Kinchileños se dicen cansados de "los malos olores"

Cansados de malos olores, que los vecinos atribuyen a granjas porcinas ubicadas en las afueras de la cabecera municipal, vecinos de Kinchil decidieron hacer una inspección por la zona. Lo que descubrieron realmente los llenó de asombro, pero más de indignación: las cañerías de aguas negras provenientes de las instalaciones de Kekén han formado una laguna pestilente donde sin cesar se vierten desechos sin tratar, generando una grave contaminación al medio ambiente.

El hallazgo fue hecho por la Comisión Representativa del Pueblo, además del comisario ejidal y la autoridad municipal de Kinchil

De unos meses a la fecha, como hemos informado, vecinos de diversos municipios y activistas sociales han denunciado las actividades de granjas porcinas, a las que atribuyen grave contaminación del manto freático.

Incluso en Homún la organización de los vecinos, principalmente concesionarios de cenotes turísticos, han frenado el inicio de operaciones de una mega granja porcícola.

Sobre el caso de Kinchil, en declaraciones hechas al sitio web El Sol del Poniente, José Alberto Rodríguez Pisté, nombrado por los pobladores como representante del grupo de lucha, así como el comisario ejidal, José Fausto May Pisté, y el alcalde local, Valentín Pech Dzib, entre otros, fueron testigos de la grave contaminación por parte de las granjas, al verter deshechos contaminantes en vasta extensión.

Según se informa, pobladores de este lugar se han reunido en varias ocasiones para manifestar su inconformidad contra esta situación, que afecta también a apicultores, pequeños ganaderos, agricultores, y demás actividades que se desarrollan en la región.

Los más afectados son los propietarios de los terrenos que colindan con las tres mil hectáreas que pertenecen a Kekén, sobre todo donde se vierten los deshechos contaminantes y fétidos, localizados en un “Triángulo” donde convergen las tierras de Kekén, Kinchil, y Maxcanú.

“En este lugar la contaminación es grave, no se aguanta la fetidez, producida por gas amoniaco y suciedad de cerdos, localizada en una vasta extensión, que con facilidad están acabando con fauna y flora de la selva kinchileña”, dijo Rodríguez Pisté, guía de turistas, oriundo de la comunidad y nombrado por los habitantes como su representante.

“A lo largo del camino en que venimos, como pudieron ver, nos encontramos con aguadas y pantanos de agua sucia y maloliente, que destruye importantes árboles, entre éstos el palo de tinte”, añadió el entrevistado.

Rodríguez Pisté indicó que el palo de tinte, muy cotizado durante la época colonial, es de una corteza muy dura y resistente, que cede con facilidad ante la contaminación del agua que arroja Kekén en un espacio considerable.

El comisario ejidal May Pisté advirtió que esta contaminación afecta a productores del campo, principalmente la producción apícola y ganadera.

El alcalde Valentín Pech coincidió en que esta grave contaminación afecta la producción apícola, una de las principales actividades de la región, lo mismo que a los pequeños productores de ganado.

Trascendió que en el transcurso de esta semana se convocarán a nuevas reuniones con la gente de la población, en la cual también se invitarán a pobladores de Celestún y Maxcanú, para tratar el tema. (Yucatán Ahora).

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