“No vas a ser tú...” Editorial

Fabrizio León Diez
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Quien finalmente lo bajó de la contienda para ser candidato al gobierno de Yucatán por el PRI, fue el presidente Peña Nieto.

Una mañana de diciembre se lo dijo. “Usted no tiene por qué darme explicaciones, señor Presidente, yo entiendo”, atajó el todavía diputado. “Te las mereces Pablo, porque llegaste muy fuerte a la final”, sentenció el primer mandatario.

Como nunca, el joven Gamboa disfrutó estar en el despacho presidencial, ya que nunca lo había conocido. La cita tenía un preámbulo ideal porque la presión previamente ejercida por el senador Emilio Gamboa brillaba por todos los medios y tenía en jaque al propio Presidente, al gobernador Rolando Zapata y a Jorge Carlos Ramírez Marín, quien hasta ese momento tenía la balanza inclinada a su favor.

“No vas a ser tú Pablo, porque eres muy joven. No dudo que vas a ganar, pero el desgaste será tremendo, te lo digo por propia experiencia”, le explicó su amigo el Presidente.

Luego reflexionaron y las anécdotas se volvieron estrategias y consejos que el mandatario desenredó entre lo familiar y el poder de “don Emilio”, y su confesión autocritica por el desconocimiento de cómo “se prepara la cochinita” en la plaza yucateca.

La crisis temida

La carta fuerte de Enrique Peña era El Prócer Ramírez Marín, hasta que Pablo subió ( o lo subieron) como espuma en las últimas semanas antes de la decisión. El gobernador ya había sido consultado.

Había una crisis creada por las tribus priístas que asediaban a Rolando Zapata, mientras en el PAN ya se había designado a Mauricio Vila, quien despertó la principal simpatía desde hace dos años y está colocado arriba en varias encuestas.

A la hora de la verdad, y en un segundo encuentro privado con el gobernador de Yucatán, el Presidente insistió en que el candidato debería ser Jorge Carlos, porque Pablo era muy joven.

Pero el gobernador se puso muy serio, se acomodó los lentes y fijó la mirada cuando el Presidente le preguntó; ¿O qué, cómo la ve, gobernador?

Rolando Zapata argumentó de manera fulminante el porqué no aseguraba el triunfo con los diputados federales propuestos y le mostró la carta que le quedaba y con la cual iba a destrabar el juego, la pieza para quitarse el jaque; Mauricio Sahuí.

En ese momento, Ramírez Marín fue amarrado al Senado, Peña Nieto comprometió a Zapata Bello para que hiciera todo para que José Antonio Meade gane, porque, “es lo más importante Rolando”, afirmó y le avisó que de Gamboa Miner “yo me encargo”. Y no hubo pero que valiera.

Por si no fuera poco, el gobernador diagnosticó la posibilidad de recuperar la ciudad de Mérida. Ahora que designó a Víctor Caballero, sabemos a qué se refería. Había ganado el juego.

El no, que sabe

Cuando se retiró de Los Pinos, Pablo Gamboa tenía una doble sensación. La tristeza que causa el oír un no y la cura que produce escuchar la explicación y saber que, sin querer, fue salvado.

Días después, él fue quien dijo no cuando el gobernador le ofreció ser candidato a la presidencia municipal de Mérida. Ya sabía que iba al Senado como plurinominal, y en sitio seguro, aprovechó aquel encuentro para mostrar la molestia por las formas del destape, sus pensamientos sobre Mauricio Sahuí, señalar a quienes “bloquean” las operaciones del gabinete, como Sergio Vadillo, suponemos, y por primera vez sentirse con la fuerza para iniciar una carrera propia y verse a futuro, como le aconsejo Peña Nieto.

La unidad priísta tan desbaratada ha empezado a acomodarse desde el día en que el candidato del PAN para Mérida, Renán Barrera, fue detenido en un retén con alcoholímetro y dio positivo.

Si había que hacer o esperar una señal, ésta llegó casi como en un guión.

Días después, Víctor Caballero renunciaba como secretario de Educación, se inscribió como precandidato del PRI para la capital. Desayunó en privado con de hijo del senador, con quien había tenido fuertes diferencias en la disputa por la candidatura, y ahí se arreglaron.

Coordinador activo

Ayer, Víctor Caballero nombró a Pablo Gamboa como su coordinador de campaña y con ello lo expone como una figura necesaria que le atraerá votos, junto con las relaciones con los empresarios amigos de su padre y las nuevas generaciones. Será interesante ver a un coordinador activo, público y en labores de candidato complementario o vicecandidato, en pos de La joya de la corona, Mérida.

Con este nombramiento, Víctor Caballero acepta que no tiene el carisma suficiente para ganar la elección y por eso tiene que rentarlo en la juventud de Gamboa Miner.

Ante ese panorama, uno se pregunta ¿por que no fue Pablo el candidato y Víctor el coordinador?

Batalla complicada

Rolando Zapata avienta su resto y es posible que vuelva a escuchar otras voces, ahora que salió de la tormenta y el acoso de las tribus, empezando por la suya.

Pablo Gamboa Miner tiene 31 años y se enfila, junto con Víctor Caballero, de 50, a recuperar la capital de Yucatán en una batalla complicada, pues sus contrincantes llevan una ventaja amplia.

De conseguir ganar la alcaldía, se convertirán en la vanguardia del PRI y pavimentarán la pista que los lleve dentro de seis años a la nueva disputa de la gubernatura, pero ya sin Rolando Zapata y Emilio Gamboa.

Curiosamente, su eje de campaña se asemeja a los mismos que ofrece el panista Vila Dosal; es decir, a repetir que Mérida merece mejores servicios, igual que lo que promete el ex alcalde en sus anuncios de campaña: Yucatán merece más.

Camel sin filtro

Hace meses, durante una visita del doctor José Narro por Mérida, cuando éste sonaba como precandidato a la Presidencia e hizo un notable saludo público a Pablo Gamboa, nos encontramos, mientras quien esto escribe se disponía a fumar su último Camel sin filtro.

“Es lo que mi madre fumaba”, advirtió el diputado, y prometió hacerme llegar las cajetillas que “por ahí había dejado su mamá.

- Oye Pablo, ¿y que van hacer con los millenials de tu generación que viven en las redes? ¿Cómo le harán para que salgan a votar y lo hagan por ustedes?, le pregunté.

- No, nada, si salen a votar perdemos, ironizó.

Ya veremos si piensa igual ahora o lo lleva a la práctica. Mientras tanto, se llevó la sentencia del viejo periodista Ricardo Garibay en la cabeza:

“Y usted joven, ¿qué va a hacer con tanta juventud?”.

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