Mujer pide justicia; teme por su integridad

Desde hace más de seis meses, Greta peregrina por el entramado sistema de justicia mexicano para lograr protección, pues tras ser agredida por su ex pareja, Hugo C. V., en el Centro de Justicia para las Mujeres (Cejum) de la Fiscalía General del Estado (FGE) sin recibir custodia en contra de su agresor. Ahora busca en el Poder Judicial medidas cautelares para protección de ella y de su hijo de 10 años.

Con Greta, ya son tres historias, en el último semestre, de mujeres de clase media alta que son víctimas de violencia; en su caso, afirma, la FGE no ha solicitado orden de aprehensión en contra de su agresor, a quien denunció en septiembre del presente año.

En entrevista con La Jornada Maya, Greta Martínez se quejó del trato del Cejum, a donde acudió para buscar cobijo de las agresiones físicas que su pareja, Hugo C.V., le profirió desde marzo pasado, la cual la obligó a sumirse en un silencio y encierro para evitar que la violencia continuara.

Sin embargo, quienes ahí atienden expusieron que debía tener heridas con más de 15 días en sanar para proceder en contra de su agresor. “O es que te maten o quieren ver sangre”.

Habían pasado tres meses del presente año, cuando el hogar que por 13 años formó con su hoy ex pareja, se convirtió en un infierno que incluso le ocasionó quedarse sin habla y permanecer encerrada, primero por vergüenza de ser golpeada y luego por el miedo a su ex pareja.

“En marzo de esta año empezó la violencia física de manera constante, fue de menos a más, ya no paró, me aventaba mucho, me tomaba del cuello, me pateaba en el estómago, me decía cosas muy fuertes, no de forma grosera, voy a acabar contigo, tengo que terminar contigo, voy a terminar con él, refiriéndose a nuestro hijo y refiriéndose a que él iba a matarse este año de un día para otro”.

Sus dichos están sustentados por videos de cámaras de seguridad de la casa donde habitaron y donde se puede apreciar uno de los ataques y que hasta el momento están impunes, pues el presunto agresor sigue en libertad, por lo que vive con el temor de sufrir más agresiones.

Las lesiones de Greta han sido profundas, al grado que perdió la capacidad de hablar por semanas, sus ojos se inflamaron por la constante crisis nerviosa y ha perdido peso, luego de ser instructora de un gimnasio, lo que le permitía gozar de masa muscular.

Greta señala directamente a una funcionaria del Cejum, por tener un trato cruel en contra suya y de otras usuarias, por lo que decidió hacer su caso público. Atrincherada en su casa resistió los embates de su ex pareja y el actuar de las autoridades deja mucho qué desear.

Recordó cómo fue su declaración ante una funcionaria del Cejum de nombre Vanesa Ucán, presuntamente ministerio público.

“Cuando le digo que me dé un momento para respirar; me dijo: no por favor, dramas no, yo estaba en lo mío, me salí e incluso me oriné”, aclaró Greta.

Su caso no es único; fue testigo de cómo una mujer de origen maya fue maltratada por funcionarias del Cejum, por el simple hecho de hablar en su lengua.

“Esa señora llegó muy asustada, una persona le dijo 'aquí y te van a ayudar', una de las ministeriales le dice de una manera nada cortés que cuando vayan a traer a alguien que hable maya tienen que avisar para que haya un traductor”.

Greta tiene ahora, frente a su domicilio, una patrulla que cuida de ella con dos elementos de la Secretaría de Seguridad Pública, gracias a una gestión de activistas con el fiscal, Wilbert Cetina Arjona, pero busca que el Poder Judicial emita medidas cautelares a su favor.

Sin embargo, Greta sigue atrincherada en su casa. El miedo a que regrese su agresor la ha obligado a colocar botellas rotas, alambres de púas e incluso restos de focos para evitar que su victimario brinque la barda para golpearla.

“Yo de la Fiscalía no espero nada, ellos me pusieron en peligro, todo este tiempo hasta este sábado, por presión, por ayuda de las activistas es que tengo protección”, finalizó.

La FGE asegura que tuvo conocimiento del caso hasta el 1 de octubre del presente año y que se le ofrecieron los servicios del Cejum y que se le visitó en tres ocasiones para una intervención de rescate; se le ofreció un albergue seguro que prefirió no usar.

Desde mediados de noviembre hacen rondines de vigilancia. Doce días después le fue otorgada una orden de restricción por 45 días para que Hugo no se le acerque, la cual fue ratificada este martes por un juez en audiencia.

La denuncia tiene el siguiente número: 338/ 2018 en la carpeta de investigaciones B1/CJM/B1/15752018. (Fuente La Jornada Maya). 

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