Muerte de bebé en el Materno "sin causa especificada"

En relación al presunto caso de negligencia médica que trascendió hace unos días en el Hospital Materno Infantil en Mérida, las autoridades del nosocomio giraron la partida de defunción donde quedaba estipulado que la bebé tuvo una muerte por "causa no especificada". 

La bebé que falleció el viernes en el Centro Materno Infantil de Mérida, antes de nacer, murió sin justificación aparente y todo apunta a que se trató de una negligencia de los médicos.
Oficialmente se estableció que la niña Jimena Dayana Jiménez Moo perdió la vida en ese hospital sin una razón. La boleta expedida por el Registro Civil establece que la niña tuvo una “muerte fetal de causa no especificada”.
El embarazo fue de 41 semanas, se asienta en el mismo documento. Pero el parto estaba programado para varios días antes mediante cesárea.
Para su familia, la causa fue precisamente esa: se pasó el tiempo. Según el seguimiento obstétrico debió nacer el 28 de diciembre, pero la mandaron a su casa una semana más.
Al alcanzar la madurez en su organismo, la niña comenzó a desarrollar sus funciones autónomas y dentro del vientre experimentó “sufrimiento fetal”, lo que provocó que tragara sus propias heces fecales.
Contra lo que dice el dictamen oficial –sin causa-, sus familiares aseguran que lucharán para que su muerte sí tenga un motivo y haya una causa: que se castigue a los responsables, se les separe del cargo y se eviten más fallecimientos de bebés en el Materno Infantil antes de nacer.
La madre acudió a su cita programada el 28 de diciembre a las 9:30 de la mañana para ser ingresada y dar a luz por cesárea, como a su primera hija.
Estaba previsto que el parto también sería por cesárea, ya que el embarazo habría llegado a su término en esas fechas, con 40 semanas de gestación.
Sin embargo, la doctora la mandó de vuelta a su casa porque “todavía le faltaba” y le dijo que regresara una semana después, el 4 de enero. 
“En esos días mi hija comenzó a sentirse mal, se sentía cansada”, relata la madre de Yuri, la señora María Jesús Castillo López.
Para el miércoles 3 de enero se sintió muy mal: por la tarde ya le dolía la barriga y como a las 8 de la noche ya no aguantaba el dolor.
Entonces avisaron al esposo, la subieron en un taxi y se dirigieron al hospital, a donde llegaron alrededor de las 10:30 de la noche. 
De inmediato los doctores la metieron en urgencias para una cirugía, donde tardó una hora. Luego llamaron al esposo para darle la noticia de que su hija estaba muerta.
“No me dieron una razón, sólo me dijeron que ya nada podían hacer”, relata William, quien señala que cuando su esposa bajó del taxi aún se movía la bebé.
“No me lo explico; todo el embarazo fue normal, sin complicaciones ni situaciones especiales. Lo único que me dijeron es que mi hija se ahogó con su popó”.
Sin embargo, hasta las 2 de la mañana aún no la sacaban del cuerpo de la mamá, poniéndola a ésta también en riesgo.
Decían que no la operaban porque le estaban poniendo antibióticos “para que la expulse por forma natural”, cuando de antemano sabían que era por cesárea.
Sus familiares todo ese tiempo no tuvieron contacto ni información. En Trabajo Social les dijeron que hasta las 8 de la mañana darían informes porque “no sabemos nada”.
Fue hasta las 3:30 de la tarde del día cuando decidieron operar a la señora tras varias horas con el bebé muerto en su interior.
A las 5 de la tarde llamaron a su esposo y le dijeron que la niña murió atragantada con sus heces fecales y “ya no podían hacer nada”.
Se asentó como hora de la muerte las 16:17 horas del 4 de enero, que fue el momento de la extracción, tras obligarla casi 16 horas a que lo expulsara “de forma natural”.
En el hospital Materno Infantil hay muchos estudiantes, señalaron los familiares. A Yuri la atendieron “como tres practicantes”. No saben si la doctora que la checó el día 28 y la mandó de vuelta a su casa también era estudiante porque no puso su nombre en la hoja de control. (Fuente Presidio). 
 

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