Proponen escuelas para familias

La mayoría de los jóvenes que actualmente están en internamiento como responsables de un delito en Yucatán proviene de familias que tiene carencias en comunicación, afectividad y disciplina con límites consistentes, por lo tanto, es necesario mirar hacia un esquema que fomente competencias sociales en los jóvenes e incluso establezca “Escuelas para Familias”, planteó el magistrado de la sala civil y familiar del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Yucatán Jorge Rivero Evia.

El magistrado impartió la conferencia “Responsabilidad parental y derecho penal juvenil” y ofreció resultados de un estudio realizado a la población juvenil del Centro Especializado en la Aplicación de Medidas para Adolescentes (CEAMA) en los cuales se observa que la mayoría de los jóvenes internados proceden de familias nucleares (o tradicionales), reconstituidas (donde conviven padrastros o madrastras) y extensas (donde hay uno o varios integrantes de la familia ampliada).

La muestra arrojó que la mayoría de los jóvenes tiene ausencia de involucramiento afectivo (42%) o interés por parte de la familia, pero sin involucramiento (38%), lo que refleja una falta de empatía en la dinámica familiar. En cuanto a la regulación del comportamiento el 56% tiene ausencia de límites y en 36% de los casos esta regulación es caótica, es decir, arbitrariamente rígida en unos casos o falta de límites en otros.

De manera que el problema del adolescente que ha sido declarado responsable de un hecho penal no es sólo la transgresión de la norma, sino el conjunto de necesidades familiares y sociales. Por tanto, apunto el Magistrado Rivero Evia, no sólo responsabilizándolos con un castigo se puede avanzar.

El Magistrado explicó que, frente a este importante rol de la familia y a las obligaciones de los padres de proveer entornos sanos para sus hijos, la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia para niños, niñas y adolescentes que actualmente está en vigor en todo el país parece quitarles responsabilidad al abordar la reparación del daño derivada de un delito cometido por sus hijos.

Incluso, dijo, la tutela pública que puede ejercer el Estado cuando se encarga de un niño, niña o adolescente, podría propiciar el abandono de los menores por parte de sus padres

Por ello, propuso que el Estado establezca modelos que permitan a los jóvenes desarrollar las competencias sociales que les permitan ser hombres y mujeres de bien y con ello reducir la posibilidad de que delincan o sean utilizados por la delincuencia organizada para cometer ilícitos.

“Por eso no creo que quitando responsabilidad a los padres vayamos a tener un mejor sistema y esta norma tiende hacia el castigo solamente del menor que debe ser responsable, pero los padres prácticamente se desajenan de esta responsabilidad”, reiteró.

Parece trillado, pero la importancia de la familia, que es la base de la sociedad, es muy relevante. Si una familia no funciona, los niños no funcionan, apuntó.

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