Migrantes vuelven a su país por miedo e inseguridad

Los más de 7 mil integrantes de la caravana de migrantes centroamericanos, hondureños principalmente, pernoctaron en Mapastepec, municipio ubicado en la costa de Chiapas.

Los centroamericanos, que partieron el 13 de octubre de San Pedro Sula, Honduras, comenzaron a llegar a Mapastepec a las 12 horas en pequeños grupos que viajaron en vehículos particulares que los trasladaron en forma solidaria y se instalaron en el parque central.

Durante la tarde y la noche fueron llegando cientos más que ocuparon espacios en templos, una escuela, un salón de usos múltiples y la casa de la cultura, entre otros espacios. Muchos padecen ampollas en los pies, gripe o tos.

Entre Huixtla y Mapastepec, además de otros poblados por los cuales pasaron, los pobladores les proporcionaron alimentos, ropa, agua y ayuda de otro tipo. El contingente empezó a salir de Huixtla a las 4 de la madrugada, después de un día de descanso y luto por la muerte del hondureño Melvin José Gómez Escobar, de 22 años de edad, quien falleció el lunes al caer de un camión en marcha.

El alcalde de Huixtla, José Luis Laparra Calderón, dijo que durante la madrugada acompañó a la caravana hasta la salida de la ciudad con patrullas de la policía municipal y unidades de Protección Civil para brindarles resguardo. Estamos conformes por la atención que les dimos. Mucha gente se quedó y hoy habrá autobuses para regresarlos.

El ayuntamiento y la embajada de Honduras ofrecerán el transporte para que regresen. El edil agradeció a la población de Huixtla por todo el apoyo que dio a los centroamericanos, ya que no hay ayuda del gobierno federal, y el estatal estuvo al margen.

Pero no todos siguieron la caminata. Al menos 148 decidieron regresar a Honduras y solicitaron apoyo del alcalde Laparra Calderón para su traslado. Este grupo partió la noche de ayer en cuatro autobuses hacia Tapachula, donde realizarán los trámites migratorios y luego viajarán a Honduras, cuyo embajador en México, Aldén Rivera Montes, habló con ellos y les ofreció apoyo.

Saraí Guillén, de 19 años de edad, quien lleva a su hija de un año, dijo que vuelve a su país porque "vamos empezando a recorrer México y se está poniendo muy peligroso. Mejor me regreso ahora que tengo a mi hija y estoy a tiempo, no vaya a ser que después regrese sin ella; es mejor tomar las decisiones a tiempo", dijo.

Madre soltera, la joven señaló que por lo menos estamos bien de salud las dos, pero para mí es difícil continuar, pues la tengo que llevar chineada (en brazos), ya que no se va con nadie más. Yo buscaba darle un futuro mejor a mi hija, pero ni modo, me regreso. Juan Carlos, de 26 años, comentó que retornará a su país porque se mira muy difícil el camino.

Espero que lleguen a la frontera, aunque está bien duro. Ahora estamos enteritos. No sigo porque tengo niños y no quiero dejarlos botados. Verónica Vázquez, de 25 años, tiene dos hijos, de cinco y un año y medio. Me regreso porque no llevo dinero, me lo robaron junto con el teléfono y la cédula de identidad.

"Me regreso por la niña de un año que ya está enferma, aunque no haya trabajo", aseveró. También Blanca Serrano, de 30 años, quien viaja con tres niños, decidió no reanudar la caminata. “Regreso a Honduras porque hubo un desmadre en la caravana y no me gusta, pues llevo a mis niños. Iba a seguir hasta arriba pero tengo que salvar la vida de mis hijos. ¿Para qué sigo? Es muy arriesgado y hay muchos rumores, además de que sí son peligrosos los caminos y muchos se pelean en la caravana. No regreso triste, sino contenta porque en el camino nos atendieron bien y vine a conocer México. Es bonito y me gustaría quedarme aquí, si me dan asilo. Voy triste también por no continuar, pero contenta porque los niños están bien, gorditos y sanitos, ya que nos dieron bastante comida, ropa, zapatos, medicamentos", dijo.

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