Declara Puigdemont independencia de Cataluña

La declaración de independencia del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha durado treinta segundos. Tras declararla, ha pedido al Parlament que la suspenden para abrir una fase de diálogo con el Gobierno español y hacer un llamamiento a la Unión Europea para que interceda en el proceso. La CUP no ha aplaudido la intervención, pese a la ovación cerrada que le ha dedicado Junts pel Sí.

“Les presento el resultado del referéndum el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de República (Aplauso cerrado). Esto lo hacemos con toda solemnidad y con respeto”, ha declarado Puigdemont, que incluso ha evitado utilizar el verbo “declarar” en su pronunciamiento. De “proclamación”, que es la que tendría efectos vinculantes, ni rastro.

Tras esto, ha hecho un pausa, los treinta segundos, y Puigdemont ha añadido: “proponemos que el Parlament suspenda los efectos de la Declaración de Independencia porque el momento demanda una desescalada de la tensión. Es conocido por todos que desde después del referéndum ha habido multitud de propuestas de intermediación, sólo algunas son públicas y otras ya lo serán. Europa se siente interpelada. Y todas han pedido un tiempo para llegar a un acuerdo”.

Aunque formalmente era para “informar de la situación política” todo el mundo esperaba una declaración unilateral de independencia

La sesión ha empezado doce minutos tarde. El único punto del orden del día era la comparecencia de Carles Puigdemont a petición propia. Aunque formalmente era para “informar de la situación política” todo el mundo esperaba una declaración unilateral de independencia. Cuando se dice “todo el mundo” es algo literal: había más de mil periodistas acreditados, muchos de ellos internacionales.

Puigdemont ha utilizado un tono conciliador, pero al final ha declarado la independencia, con la boca pequeña, para suspenderla segundos después. Y listo. Puigdemont se ha dirigido a las autoridades europeas: “a UE le pido que se implique a fondo. Hoy el Govern de Cataluña hace un gesto de responsabilidad y generosidad. Así, en los próximos días el conflicto entre el Estado Español se puede resolver de manera acordada. Queremos un futuro digno para nuestros hijos e hijas”. Es decir, se invoca la mediación.

El grueso de discurso de Puigdemont se ha centrado en repasar la lista de afrentas a Cataluña, desde el franquismo hasta el referéndum del pasado 1 de octubre, pasando por la “humillación” del Estatut del 2006 que fue recortado posteriormente por el Tribunal Constitucional.

Puigdemont se ha recreado, lógicamente, en el referéndum, al que le presidente de la Generalitat ha dado toda la validez. “Con los resultados del referéndum, Cataluña se ha ganado el derecho de ser un Estado independiente. Y se ha ganado el derecho de ser escuchada. Y hoy Cataluña es escuchada y respetada como nunca. Se ha ganado unas elecciones. La urnas dicen sí a la independencia. Y éste es el camino”.

“La Ley de Referéndum establece que el Parlament: celebrará un sesión independencia para efectuar una declaración” ha asegurado Carles Puigdemont, pero la declaración ha sido tan vaga que difícilmente convocará a nadie.

Denuncia de la violencia

Buena parte del discurso de Pugidemont se ha centrado en denunciar la violencia policial contra los catalanes el pasado 1-O. “El domingo 1 de octubre se celebró el referéndum de autodeterminación. El referéndum tuvo lugar en condiciones extremas. Se reprimió con violencia una convocatoria electoral. Se golpeó a personas indefensas. El objetivo era provocar el pánico indiscriminado y que la gente se quedase en casa. Pero las personas de esta operación les salió el tiro por la culata”.

Además, Puigdemont recordó “las detenciones de altos cargos, que no impidieron el referéndum. El cierre de webs y las violaciones de las correspondencia no impidieron el referéndum. Quiero hacer un reconocimiento a las personas que hicieron posible este éxito logístico y político”.

Al final reconoció la inquietud que invade a muchos catalanes que “como presidente de Cataluña soy muy consciente de que hay mucha gente preocupada, angustiada y asustada por lo que puede pasar”. Así, Puigdemont reconoció la incertidumbre que ha generado, pero no despejó ninguna duda. Al contrario.

La CUP rechaza aplaudir tras el discurso

Los diputados de la CUP en el Parlament no han aplaudido ni se han levantado cuando el presidente de la Generalitat ha terminado su discurso. Al finalizar la comparecencia, todos los miembros del grupo 'cupaire' se han quedado sentados en sus escaños. En cambio, los de JxSí se han levantado y han ovacionado en bloque.

La organización juvenil de izquierda radical Arran ha acusado a Puigdemont de incurrir en una "traición inadmisible" por suspender los efectos de la declaración de independencia para buscar un diálogo.

La declaración de independencia del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha durado treinta segundos. Tras declararla, ha pedido al Parlament que la suspenden para abrir una fase de diálogo con el Gobierno español y hacer un llamamiento a la Unión Europea para que interceda en el proceso. La CUP no ha aplaudido la intervención, pese a la ovación cerrada que le ha dedicado Junts pel Sí.

“Les presento el resultado del referéndum el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de República (Aplauso cerrado). Esto lo hacemos con toda solemnidad y con respeto”, ha declarado Puigdemont, que incluso ha evitado utilizar el verbo “declarar” en su pronunciamiento. De “proclamación”, que es la que tendría efectos vinculantes, ni rastro.

Tras esto, ha hecho un pausa, los treinta segundos, y Puigdemont ha añadido: “proponemos que el Parlament suspenda los efectos de la Declaración de Independencia porque el momento demanda una desescalada de la tensión. Es conocido por todos que desde después del referéndum ha habido multitud de propuestas de intermediación, sólo algunas son públicas y otras ya lo serán. Europa se siente interpelada. Y todas han pedido un tiempo para llegar a un acuerdo”.

Aunque formalmente era para “informar de la situación política” todo el mundo esperaba una declaración unilateral de independencia

La sesión ha empezado doce minutos tarde. El único punto del orden del día era la comparecencia de Carles Puigdemont a petición propia. Aunque formalmente era para “informar de la situación política” todo el mundo esperaba una declaración unilateral de independencia. Cuando se dice “todo el mundo” es algo literal: había más de mil periodistas acreditados, muchos de ellos internacionales.

Puigdemont ha utilizado un tono conciliador, pero al final ha declarado la independencia, con la boca pequeña, para suspenderla segundos después. Y listo. Puigdemont se ha dirigido a las autoridades europeas: “a UE le pido que se implique a fondo. Hoy el Govern de Cataluña hace un gesto de responsabilidad y generosidad. Así, en los próximos días el conflicto entre el Estado Español se puede resolver de manera acordada. Queremos un futuro digno para nuestros hijos e hijas”. Es decir, se invoca la mediación.

 

Cuentas pendientes

El grueso de discurso de Puigdemont se ha centrado en repasar la lista de afrentas a Cataluña, desde el franquismo hasta el referéndum del pasado 1 de octubre, pasando por la “humillación” del Estatut del 2006 que fue recortado posteriormente por el Tribunal Constitucional.

 

"Estoy decepcionado. Se han bajado los pantalones": la calle señala a Puigdemont

DAVID BRUNAT. BARCELONA

Muy pocos esperaban este desenlace. Una espantada en toda regla que contrasta con el enorme júbilo cuando Puigdemont dijo que asumía "el mandato" para crear una "república catalana"

Puigdemont se ha recreado, lógicamente, en el referéndum, al que le presidente de la Generalitat ha dado toda la validez. “Con los resultados del referéndum, Cataluña se ha ganado el derecho de ser un Estado independiente. Y se ha ganado el derecho de ser escuchada. Y hoy Cataluña es escuchada y respetada como nunca. Se ha ganado unas elecciones. La urnas dicen sí a la independencia. Y éste es el camino”.

“La Ley de Referéndum establece que el Parlament: celebrará un sesión independencia para efectuar una declaración” ha asegurado Carles Puigdemont, pero la declaración ha sido tan vaga que difícilmente convocará a nadie.

Denuncia de la violencia

Buena parte del discurso de Pugidemont se ha centrado en denunciar la violencia policial contra los catalanes el pasado 1-O. “El domingo 1 de octubre se celebró el referéndum de autodeterminación. El referéndum tuvo lugar en condiciones extremas. Se reprimió con violencia una convocatoria electoral. Se golpeó a personas indefensas. El objetivo era provocar el pánico indiscriminado y que la gente se quedase en casa. Pero las personas de esta operación les salió el tiro por la culata”.

 

Además, Puigdemont recordó “las detenciones de altos cargos, que no impidieron el referéndum. El cierre de webs y las violaciones de las correspondencia no impidieron el referéndum. Quiero hacer un reconocimiento a las personas que hicieron posible este éxito logístico y político”.

Al final reconoció la inquietud que invade a muchos catalanes que “como presidente de Cataluña soy muy consciente de que hay mucha gente preocupada, angustiada y asustada por lo que puede pasar”. Así, Puigdemont reconoció la incertidumbre que ha generado, pero no despejó ninguna duda. Al contrario.

La CUP rechaza aplaudir tras el discurso

Los diputados de la CUP en el Parlament no han aplaudido ni se han levantado cuando el presidente de la Generalitat ha terminado su discurso. Al finalizar la comparecencia, todos los miembros del grupo 'cupaire' se han quedado sentados en sus escaños. En cambio, los de JxSí se han levantado y han ovacionado en bloque.

La organización juvenil de izquierda radical Arran ha acusado a Puigdemont de incurrir en una "traición inadmisible" por suspender los efectos de la declaración de independencia para buscar un diálogo.

"Estamos asistiendo a una traición inadmisible. Hoy @KRLS (Carles Puigdemont) frena el mandato popular claro y rotundo del referéndum", ha escrito Arran en su cuenta de Twitter tras la intervención de Puigdemont.

Poco antes, Arran había afirmado que "ha quedado demostrado que no hay espacio para el diálogo" y que "la declaración de independencia se ha de ejecutar ahora mismo". (El Confidencial). 

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