"El Barrio Bravo" San Sebastián en Mérida

Desde tiempos muy antiguos se asentó hacia el suroeste de Mérida un pueblito maya, que al tiempo de la colonización se le nombró San Sebastián. Hay quienes creen que por él pasó la tropa de Montejo cuando llegó a T'Hó.

Originalmente contó con pequeña ermita reconstruida de mampostería en 1796, por el regidor del Ayuntamiento meridano don Juan Esteban Quijano, hermano del cura D. Tadeo; ambos involucrados en el asesinato del Gobernador D. Lucas de Gálvez, pero absueltos al demostrar su inocencia.

En una novela histórica de don Eligio Ancona Castillo se describen las callejuelas del colonial barrio de San Sebastián. El suburbio se encuentra presidido por el templo puesto bajo la advocación de la Nuestra Señora de la Asunción.

Originalmente se trataba de un templo pequeño y sumamente modesto; posteriormente, con los donativos de varios vecinos, el templo pudo reconstruirse. Finalmente fue en 1906 cuando se le hace una ampliación que se transforma el antiguo templo. La primera construcción se concluyó en los tiempos en que gobernara Yucatán don Arturo O'Neil y O'Kelly.

En torno a San Sebastián existe una leyenda hoy muy poco difundía: un acaudalado y caritativo vecino de la ciudad en el siglo XVIII lo era don Juan Esteban Quijano. Un día, don Juan fue notificado de que una señora solicitaba ser recibida. El señor Quijano accedió a recibirla y al hacerlo se llevó una gran impresión: aun cuando la señora estaba ataviad de manera pobre existían en ella una belleza y una dignidad extraordinaria. La señora expuso el motivo de su visita: sabiendo que don Juan era un hombre muy caritativo, le solicitaba la reconstrucción de us choza, que apenas la cubría del sol y de la lluvia; la señora también le expuso al señor Quijano que sus vecino eran gente muy pobre e infelices y que no podía auxiliarlos.

La señora, al implorar, le anticipó a don Juan Esteban que el beneficio que le hiciese Dios se lo recompensaría. Don Juan preguntó sobre las señas de la casa y la señora dio referencia del suroeste de San Sebastián. El caballero demandó una señal para identificar la humilde morada de la señora y ella le respondió que la descubriría por un rayo de sol. Cuando don Juan Esteban visitó San Sebastián, ubicó la humilde capilla domo la referencia dada por la señora y al entrar un rayo de sol iluminaba el rostro de una virgen, que era el rostro de la señora que él había recibido. Así pues, Nuestra Señora de San Sebastián es, quizás, la Virgen por excelencia de Yucatán.

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