Cacalchén en la historia local

El municipio de Cacalchén se asienta sobre una llanura de laja, ubicándose a 39 kilómetros al este de Mérida, colindando al norte con Motul y al oriente con Izamal.

Cacalchén, cuyas voces mayas refieren a Ca: dos; Cal: pescuezo y Chheen: pozo. Se traduce como el sitio donde se encuentra un Pozo de Dos Gargantas.

Ubicado en la zona centro de Yucatán, presume su principal templo religioso erigido en honor a San Pedro y San Pablo, en el siglo XVI, con uno de los atrios más grandes en Yucatán.

Este municipio reúne a casi 4 mil fieles cada año en la peregrinación que se realiza desde Ruinas de Aké hasta Cacalchén, en compañía del Santo Cristo Negro de las Ruinas de Aké, en una tradición de más de un siglo en el domingo de resurrección.

El escudo de armas del municipio de Cacalchén exhibe un henequén, que representa el oro verde; la corona es símbolo del virreinato, y las abejas representan la apicultura que destaca a la localidad.

Durante la guerra de Castas, Cacalchén sirvió de refugio al coronel José del Carmen Bello después de que los rebeldes mayas los derrotaron en la toma de Izamal.

En el mes de diciembre los guerrilleros mayas al mando de Jacinto Pat saquearon la población y dieron muerte a los pobladores blancos.

En el año de 1900 Cacalchén se convierte en cabecera municipal con haciendas antiguas como: San Antonio y Puhá, Sahcabá y Ayín, Catzín, Dzulá, Cholul y Dzoyolá.

El hijo pródigo de Cacalchén es Crescencio Lizama Argáez, quien con sus hermanos combatió a las fuerzas federales durante la Revolución Mexicana, apoyando a los hombres del General Juan Campos, procedente de Dzilam. La valentía de Crescencio aún es tema de conversación entre los ancianos del municipio, siendo éste el referente del hombre bravío de la localidad.

 

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