La alpargata de Yucatán uso y elaboración

La alpargata de Yucatán. Este calzado del varón que es emblemático de la entidad y poco a poco va quedando en desuso remitiéndose su utilización actualmente como parte del folclor que distingue al estado. No obstante en el interior del estado aún podemos verlo como el calzado de uso diario de la población masculina. 

En Yucatán, se llama alpargata al calzado que utilizan las personas del campo, por lo general hablantes de maya y miembros de alguna comunidad con creencias y costumbres que de alguna manera los ligan a los originales pobladores de la península.

 A la llegada de los españoles, calzaban los señores mayas, una piel de venado en la planta de los pies con unas correas que, pasando por entre los dedos, eran atadas detrás del calcañar. Llamaron quizá los españoles “alpargatas” a este calzado usado por los mayas prehispánicos y que se amarraba con cintas al tobillo. El caso es que desde esa época “alpargata” es el nombre yucateco del calzado maya. Todavía hoy en la zona de Valladolid es posible ver a viejos campesinos mayas calzando sus “alpargatas” tal como los que observaron a su llegada los españoles.

  Por su uso se distingue entre alpargatas de trabajo (u ti’al meyah), alpargatas domingueras (utsil xanab o u ti’a’l ximbal) y alpargatas jaraneras (u ti’al yokot). Por la técnica que se utiliza en la confección de los talones, las alpargatas se clasifican en “pegadas” y “volteadas”. El costo de una alpargata del segundo tipo es mayor en función de la cantidad de material y del trabajo objetivado que su confección conlleva. Por lo general las alpargatas domingueras son volteadas y las de trabajo son pegadas.

 Tradicionalmente las alpargatas de trabajo son de piel de venado pero en últimas fechas se ha empezado a hacer con piel de becerro. Las domingueras y las jaraneras se confeccionan con un tipo de piel llamada “oscaria” comprada por los artesanos en la ciudad de Mérida y que viene en tonos de blanco, gris, azul, vino y negro. Las plantillas de las alpargatas pueden ser de llanta o de suela. Por lo general la alpargata de trabajo lleva llanta y la jaranera es indiscutiblemente de suela, “chillona” y de elevados tacones. 

Por cuanto al diseño se refiere, las alpargatas de trabajo más comunes son las llamadas “de campana” que se tiñen de oscuro con aceite quemado de camión, pues este tratamiento las hace parecer, más resistentes. Las domingueras y jaraneras más solicitadas en la zona son las de “capellada”, nombre que recibe la tira de piel que cruza por encima de los dedos del pie.

El proceso de trabajo

Las materias primas que el talabartero utiliza en la producción de alpargatas son: suela, cuero, piel “oscaria”, lona, piel de ángel, hilera, almidón, pegamento “tempo”, tela, clavos, puntillas, aceite quemado, hebillas, ojillos y remaches. Los instrumentos básicos que se emplean en el proceso de elaboración de alpargatas son: plumas, cuaderno de talabartero, moldes, compás, remachador, lezna, sellos, sacabocados, estaqueador, desarmador, agujas, bruñidor, cuchillos, chaira, piedra de afilar, asentador, trozo, planchuela martillo, safaclavos, máquina de cocer, prensa para suela, sillas y mesas de trabajo.

            El proceso de trabajo es concebido por el propio artesano como dividido en dos fracciones básicas: la elaboración de talones y la elaboración de plantillas. La elaboración de talones incluye el trazo de los mismos sobre el cuero usando los moldes respectivos. La pericia de un buen talabartero se mide por su capacidad de aprovechar toda una piel sabiendo acomodar y trazar los moldes y desperdiciando el mínimo del material. Después del trazo se van cortando los talones con un cuchillo de talabartero. De cuando en cuando el maestro afila su cuchillo con la chaira o le asienta el filo con el asentador. Por cada talón se corta una vista y un forro que se pega con almidón, se tratan con aceite quemado, se “costuran” en la máquina y se alinean con cuchillo. Usando lezna, aguja y estaqueador se ponen las hebillas a los talones de la alpargata.

            La elaboración de plantillas incluye el trazo en la llanta y en la suela, utilizando los moldes respectivos como referencia. Viene después el corte de llanta y suela con cuchillo. Posteriormente se adhieren llanta y suela con pegamento, se “clavetean” y se alinean.  Una vez concluidos los talones y las plantillas viene el armado de la alpargata. Haciendo “caladuras” a la plantilla se adaptan los talones y se clavan. Se hacen finalmente los ojillos a la traba de la alpargata. Lo que aquí se ha presenciado es una descripción sintética del proceso que hay que seguir para elaborar unas alpargatas. En realidad este proceso es más complejo, tienen muchos detalles e implica no sólo experiencia y pericia sino también una buena condición física.

 

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