Diciembre; entre posadas y novenas

Diciembre representa un cúmulo de emociones encontradas, más allá del contenido religioso y la importancia que cada uno le dé, como que nos sentimos más humanos y se nos antoja ser “mejores personas”. En este mes también apetece todo lo dulce  y algunas de las delicias que no pueden faltar como “tox” en las novenas o antojos en las posadas son: cremitas, buñuelos, barquillas, merengues, arroz con leche, etc. 

¿Y qué me dice de las posadas? Esas tradicionales procesiones con los amigos y los familiares para revivir el peregrinaje que San José y la Virgen María realizaron hasta encontrar un espacio donde el Niño Dios nacería, según la tradición judeocristiana.

Aunque cada vez más se realizan de forma “exprés”, las posadas implican nueve días de procesión, rezos y cantos, del 16 al 24 de diciembre, que simbolizan los nueve meses de la divina gestación, y es cuando en las colonias se pueden ver a contingentes de personas caminando a la luz de las velas.

Algunos representan ángeles y pastores, otros a la divina pareja, los cuales tocarán en cada vivienda solicitando posada “tan solo por una noche” y claro que se les negará por los que están detrás de la puerta. Y así se irá a otro hogar, hasta que los caminantes escuchen “entren santos peregrinos, peregrinos…, que aunque es pobre la morada, la morada…”

Todo ha sido previamente acordado, desde cuáles serán los hogares “negantes” y la vivienda donde se permitirá a la Sagrada Familia pernoctar en el establo, según la tradición. En este último se efectuará el tan esperado convite, donde habrá dulces, piñatas, la emoción de los niños y mucho baile.

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