¿Líderes en el PAN y el PRI?

 

Tengo en las manos el libro de Jorge Valdano, aquel jugador campeón del mundo con Argentina en México en 1986, Los 11 Poderes del Líder.

Recuerdo habérselo regalado a dos amigos de medios de comunicación. Habla de fútbol, por supuesto, y de su paralelismo con las empresas o con la vida.

A propósito de los tiempos que se viven en este momento, (la final del fútbol mexicano con dos de los mejores entrenadores y dos excelentes cuadros de jugadores, Tigres y Monterrey y el año electoral que se avecina), he pensado seriamente en llevarles el libro a Carlos Sobrino Argáez y a Raúl Paz Alonso, líderes de los partidos “más importantes” en Yucatán, el PRI y PAN, a propósito de la designación de candidatos a alcaldes, diputados, senadores, etc.

Valdano habla de 11 poderes que debe poseer un líder o director técnico que tiene la difícil tarea de dirigir a un grupo de hombres de distintas formas de pensar. Con egos más grandes que otros y que dependen de un “dueño o propietarios” del equipo que muchas veces impone su voluntad en la contratación o alineación de jugadores.

Y es que en política suele ocurrir algo similar, vea usted.

Los presidentes de los partidos políticos en Yucatán, no llegan por voluntad popular si no por arreglos cupulares o designados por “sus propietarios” (llámese gobernador o presidentes nacionales de su partido político), por lo tanto lo que menos les puede importar es lo que piensen o quieran los aficionados o militantes, (aunque hagan encuestas como método de selección).

Los candidatos o jugadores que van a alinear en el 2018, no serán los mejores hombres que necesita el equipo, (llámese el municipio o el Estado), si no los que determinen “los dueños o propietarios”, entonces ¿en dónde queda el papel del Líder?

Dice Joseph Guardiola, el jugador español que ahora dirige al Manchester, que “el líder es aquél que hace mejor al otro”; si esto se aplicara en la política, entonces Yucatán sería otra cosa.

El presidente del PAN en el Estado, Raúl Paz Alonso, se dice está aferrado a ser candidato a senador aún a sabiendas que su nombre en la boleta electoral podría costarle muchos votos a su partido, (pero además por la vía fácil, la plurinominal, casi segura para el PAN). Recordemos que ha sido diputado federal, en la actualidad diputado local y ahora quiere ser senador, cualquier mortal mexicano lo desearía, (me incluyo).

Paz se ha peleado con cuanto panista ha podido por no estar en la misma frecuencia que él, (por citar un caso, el de don Pedro Cohuo en Tizimín y muchos más que están abandonando el equipo panista). Paz pretende alinear en “su equipo” a jugadores (as) que han sido “infieles” a la camiseta panista, que la han quemado y han hecho su propio partido. Y aún y con todo esto, pretende ponérselas de nuevo.

En el caso del PRI pasa algo similar. Don Carlos Sobrino Argáez anda en busca de “acomodar” en la lista de titulares del equipo que saldrá a la cancha, a quienes le han mostrado lealtad. Aunque con visible “fuego amigo” estén poniéndole piedras a otros jugadores (candidatos) capaces, pero que “no son de su equipo”. Estas actitudes de los políticos priistas pondrían en serio peligro algunos, si no muchos lugares, para este partido. El problema, dicen priistas afectados, es que esos jugadores o delegados políticos, solo siguen órdenes de quien los dirige.

Claro, en el caso del PRI estatal sabemos que el equipo lo dirige Sobrino, pero éste NO decide quién va a jugar como titular, incluso ni siquiera decide qué jugador va a la banca.

Son 11 poderes que debe poseer el líder: El poder de la credibilidad, de la esperanza, de la pasión, del estilo, de la palabra,de la curiosidad, de la humildad, del talento, del vestuario, de la simplicidad y del éxito.

Ya iremos hablando uno a uno de los que jugarán el gran partido en el 2018. Empezando con quienes se apuntan para ser candidatos o jugadores titulares para el gobierno del Estado.

Y recuerden que sonreír, no causa impuestos…aún.

 

 

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