Vistazo cultural a las hamacas en Yucatán

¿Lo sabía usted? según la fuente histórica de la cual nos remitimos al autor Juan Francisco Molina Solís; éste afirma que la hamaca llegó a la península de Yucatán en el siglo XVII.

De hecho, si nos vamos más hacia atrás, en el Diccionario de Motul, escrito en el último cuarto del siglo XVI, ya hay referencia a la hamaca y menciones de su utilización. Y la enciclopedia Yucatán en el tiempo, publicada en 1998, informa que la hamaca habría llegado a Yucatán por la parte oriental de la Península (hoy Quintana Roo): “Tras no poder soportar el intenso calor de Yucatán, los residentes hispanos idearon convertir en cama esa ‘suave hamaca’ de Santo Domingo”. Es probable que a partir de la ciudad se haya extendido su uso en los años del gobierno colonial, “siendo que hasta los indios pobres cambiaron sus camas de palo por una hamaca”.

En maya se le conoce como hayabil-kaan (cordeles para tenderse), o yaab-kaan, que significaría: muchos cordeles. Se presume, por tanto, que las primeras hamacas para los mayas fueron elaboradas con hilos de henequén. La palabra hamaca, proviene de la lengua arauak, que significa árbol. Tales hamacas eran unas toscas redes tejidas con fibras arbóreas. En efecto, el hecho de que fueran ligeras y frescas facilitó la bienvenida a esta nueva inquilina de la vivienda de los mayas. Así, esta pieza revoluciona el diseño estructural y los espacios interiores de la vivienda maya, pues ya no requería de una división; el dormitorio se esfumaba cuando la gente levantaba sus hamacas.

El uso de la hamaca por parte de la población maya provocó un nuevo diseño estructural, incluidas las medidas, de sus viviendas. La estructura fue reforzada con horcones más fuertes y las medidas se ajustaron a las de la longitud de una hamaca colgada. pero, ¿quién o quiénes transmitieron a la población maya la técnica para fabricarlas? Se supone que fueron los frailes franciscanos quienes trajeron el bastidor, las agujas y los hilos y luego enseñaron el urdido de hamaca a los feligreses, como lo hacían con otras materias. La confección de la hamaca requiere las técnicas de la red o del tejido; se arma un bastidor, que consiste en dos postes de madera con un soporte en la parte inferior y un travesaño siempre de madera en la parte superior. Unas agujas especiales que retengan el hilo que será tejido. Dicho tejido puede variar según el tipo de hilo y tamaño deseado de la hamaca. Hay tamaño individual y matrimonial, pero la longitud siempre es la misma.

Si investigamos en otra referencia histórica, también en la obra Yucatán en el Tiempo, encontramos información sobre la hamaca, en la cual se señala que en la exposición agrícola de 1871 se presentaron modelos de hamacas elaboradas con hilo de algodón de procedencia inglesa, que fueron usadas por muchos años. A partir de 1930 comenzó a manejarse el hilo de algodón, de sedalina y de crochet nacionales, más tarde, en 1950 se inició el empleo del nylon.

Sea como sea que haya sido el proceso de adaptación, la hamaca yucateca se abrió su propio camino entre las hamacas del Caribe, por lo que su urdido de hilos de henequén, algodón o de nylon, se hizo para ponerlas al alcance de todos los niveles económicos.

 

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