Son los zaramullos y las guanábanas de Yucatán

En Yucatán, cada estación transforma el paisaje entregándonos meses lluviosos o extremadamente secos, pero también dan la bienvenida a las “frutas de temporada”.

Así, se distingue en los mercados la época del nance, mango, ciruela, huaya, mamey, grosella o pitahaya. De hecho, la picardía local compara a la mujer con las frutas de esta tierra. Por ejemplo, en Tekax la mujer “frondosa” es como una jugosa ciruela, y en Tecoh se dice que la mujer joven es dulce como el mamey.

Y ahora nos encontramos en plena época de guanábanas y zaramullos (de la familia de las anonáceas), que se pueden degustar en “helado”, machacados, paletas o licuados, por la carnosidad de su pulpa y su sabor extremadamente dulce; al igual que el tronco del árbol que las provee; que siempre encontrará rodeado de hormigas “meliponas”.

Si ha disfrutado de un pedazo de guanábana o zaramullo nos dará la razón: es casi un ritual “despepitarla” en la boca y aventar las semillas a un plato, al suelo o al vecino, habilidad que los yucatecos desarrollamos desde niños.

Además de “liderear” a las frutas anticancerígenas, el zaramullo y la guanábana son fuente de vitamina C y fibra; son antisépticas, antibacterianas, vasodilatadoras, hipotensoras y ¡también son sedantes!, así que cuando tenga una dolencia consiga uno de estos dulces parientes.

El zaramullo, que semeja una granada bélica, guarda una generosa pulpa tan dulce que los extranjeros le llaman “sugar apple” (manzana dulce). Mientras que la guanábana es menos vulnerable por su escudo de espinos. Es cremosa, jugosa y ácida. Su aroma es tan intenso que no se puede ocultar su presencia.

La sabiduría tradicional también les endilga “curar la infertilidad”. Ah, y si piensa sembrar una guanábana, hágalo donde acostumbre platicar o convivir; pues dicen que le gusta el “chisme”. Entonces cuando encuentre una mata de guanábana “cundida”, ¡sabrá cuán “comunicativa” es la gente del lugar!

Y cuando vea un árbol de guanábana con un cinturón amarrado, no se extrañe, la están “castigando” porque no ha dado fruto y de vez en cuando requiere unos buenos “fajazos” para que se anime. Y esto antes de optar por la opción “infalible”: que el hombre más joven la abrace desnudo en plenilunio y le hable bonito. Cómo ve.

Entre que si son zaramullos o guanábanas, nosotros le recomendamos que no deje de probarlas. Sentirá tal empacho que pasará un buen rato para que vuelva a sentir hambre. 

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