La cena yucateca de Navidad: Pavo Asado

En la víspera de la navidad, una mezcla de nostalgia y alegría nos acompaña. Ya sentimos el fin de año y pensamos en lo que queremos hacer y también en lo que queremos dejar de hacer.

¿Cambiar de hábitos? ¿Renovar la confianza o retirarla a las personas que no la han merecido? ¿Retomar los propósitos pospuestos?

 Mientras todo ese caldo de reflexiones ronda la cabeza, el 24 de diciembre, desde temprana hora, toda la familia se reúne para preparar el pavo. El “ejército” comandado por las tías y abuelas gira instrucciones; a algunos les tocará ir al mercado por frescas hojas de lechuga; otros deberán regatear las remolachas, las bolas de recado rojo, las cebollas blancas y moradas.

En Yucatán, nada de “envinar” el pavo, o “estofarlo”, aunque es innegable que esas formas de cocinarlo ya llegaron para quedarse. Pero la tradicional cena de navidad a la yucateca, la genuina, añorada y gustosamente “engordativa” cena, esa, es con el pavo asado.

El pavo se somete a un  marinado con naranjas agrias que le darán ese sabor característico que surge cuando se está asando, embadurnado con recado rojo.

El caldo donde el pavo soltó su sabor y “grasita” se convertirá en otra delicia restauradora; un sabroso consomé al que se añade sopa de pasta previamente sofrita con hierbabuena, tomate y chile dulce; pero no cualquier pasta, sino plumilla gigante. ¿Por qué plumilla? ¡Porque así lo dictamina la tradición y no se discute a las abuelas!

Y no se olvide de la deliciosa guarnición que acompañará al pavo asado: cebolla curtida, chiles habaneros y xcatikes asados; así como la presentación de las orejas gigantes de lechuga y por supuesto el sancocho de las remolachas que posteriormente se cortarán en rodajas para adornar los platos.

Pero lo más importante es la convivencia; aquella que por alguna razón elimina los rencores , en una especie de tregua que se respeta porque la cena de navidad es sagrada.

Aunque la tradición popular dictamina consumarla cuando se regresa de misa, la cena de nochebuena no tiene hora, la idea es llevarla a cabo cuando los parientes que tienen que estar, están. ¿Y usted ya tiene todo listo para la cena del 24? ¡Buen Provecho!

 

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