Es el balché: el dulce licor maya

Los sabores de la cocina tradicional también nos remiten a hablar de las bebidas que forman parte del consumo ancestral de nuestra tierra. Tal es el caso del Balché, bebida que se obtiene de la corteza del árbol homónimo. Este árbol es de gran tamaño con floración de color morada y sus frutos en vainas pequeñas con tres frutos en su interior.

Desde tiempos ancestrales, la corteza del balché se conoció como "la bebida del amor o para soñar" por la característica de ser embriagante y alucinógena en su exceso de ingestión. Era una bebida de ritual que se utilizaba también para ofrendar a los dioses mayas para solicitar algún favor y también era utilizada en la ceremonia de iniciación de jóvenes  guerreros.

Mientras que en las bodas mestizas mayas; era la bebida de la fiesta y era preparada por el mejor X’meen del pueblo. Una de las costumbres y tradiciones que ya quedan olvidadas es la del Jeez´t meec en donde el balché era el obsequio para el padrino o madrina. Las propiedades en su ingestión: Ayuda a mejorar el sistema digestivo, evitando espasmos, inflamaciones, estreñimiento y tiene la función de un diurético; nos ayuda a limpiar nuestro riñón.

En la modernidad, el balché forma parte de la ceremonia del saákaá, ritual de agradecimiento hacia "los dueños del monte" por cuidar de la cosecha, en el cual se les da de beber a todos los presentes y se deja una jícara con balché para el jájaal Dios.

Se elabora en dos versiones, siguiendo con el procedimiento de antaño para que surja así el "Xibalché", el licor del hombre; que contiene cacao, miel, corteza de balché, hierbabuena, caña y piñuela. Mientras que Xibalbá (la versión femenina), contiene lo mismo, pero menos caña, por lo que no es embriagante. Ambos se aconsejan tomar a temperatura fresca. Por lo cual si se va consumir preferentemente se debe meter al refrigerador unos minutos, pero que no quede helado, "sólo quitado lo frío".

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