¡En Yucatán, todo es un Xec!

En Yucatán, se trata del popular pero nunca bien ponderado “Xec”; platillo rápido para pasar el rato con los amigos, en familia o como referente a ofrendar en los días de fieles difuntos. Pero lo cierto es que todo el año se puede disfrutar, y hay incluso variantes en su preparación dependiendo si nos encontramos en la costa, al sur del estado, en el oriente o en el poniente de la entidad.

Pero más allá de la ingesta de éste peculiar y astringente coctel de cítricos y jícama, hay qué ver lo que significa el Xec en su lectura como pliego de la idiosincrasia del yucateco. Veamos.

El xec, que en maya significa “revuelto”, es una palabra a la que recurrimos constantemente para destacar lo enredado de un lío (está hecho un xec tu caso), de una circunstancia (en la explicación me hice un xec), determinar un estado de existencialismo trasnochado (mi vida es un xec en este momento), o como sugerencia práctica para esquivar el momento (déjalo que esté todo un xec y al rato lo ordeno).

Como se mencionaba al principio, las variantes del Xec, pasan de un ingrediente principal a otro dependiendo de la región del Mayab donde nos encontremos. Por ejemplo, en lugares como Dzilam o Sisal en la costa, el Xec lleva coco; cuando no sustituye a la jícama sí agregándose a la mixtura de éste coctel fresco.

A su vez, en el sur del estado, yéndonos a la Sultana de la Sierra (Tekax), al Xec se le añade huaya en su temporada, sustituyendo a veces a la mandarina; y más en el oriente, en municipios colindantes con Quintana Roo, los mayas cruzoob acostumbraban hacer su Xec con gajos de chinalima y naranja San José. En tanto que en localidades como Samahil y Kinchil acostumbran preparar el Xec sustituyendo el chile habanero con chile max.

Ahora bien, existen algunas recomendaciones curiosas recogidas en nuestras andanzas, por ejemplo, en Teabo se acostumbra preparar un Xec bien picoso con un toque de achiote para curar la cruda, mientras que en Oxkutzcab se aconseja darle Xec a la pareja para que se le quite lo celosa.

Pero bueno, ni tardos ni perezosos le decimos lo que necesita para preparar un Xec básico: mandarinas, jicamas, naranjas dulces “chinas”, jugo de limones, sal, chile piquín, cilantro y lo “que aguante” en chile habanero picadito.

Lave todo muy bien, pele las jícamas en tiritas y desgaje las mandarinas y las “chinas”; acomódelo todo en un recipiente amplio; de hecho, por alguna razón si lo prepara en un “nohoch lec” (calabazo grande, hondo), le resultará más sabroso y dicen que no le dará choc nac (dolor de barriga).

Luego que acomodó los gajos y tiritas, proceda a bañarlos con jugo de limones, un punto de sal, el chile molido y un manojo de cilantro picado. Luego viene la maniobra principal: “hacer Xec el Xec” con una cuchara, aunque se estila hacerlo con la mano.

Al final, usted obtiene un coctel fresco y oloroso; listo para botanear o para “abrir boca” esperando la hora del puchero o el escabeche. Recuerde que el Xec funciona tanto como aperitivo como digestivo, debido a que es un antojo a base de cítricos, su ingesta jamás será pesada, y si le cae un poco fuerte será por ser intolerante al picante.

Y recuerde, esté o no su vida hecha un “Xec”, prepárese uno e invite a los amigos, piense que las penas con Xec…, como que se hacen menos, y si no, ¡pues también provecho!

 

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