Doña Rosy: la dama de las "chinas" izamaleñas

Los personajes del interior del estado y su historia, se vuelven parte de la memoria colectiva de un pueblo que se seguirá contando. "Doña Rosy", la izamaleña que hizo "chupar chinas" a varias generaciones, nos enseñó a ser felices con lo que tenemos; y olvidar la infelicidad por las cosas de las que carecemos. Quisimos publicar de nuevo este reportaje que habla de su labor:

La de doña Rosi, es una historia de vida que vale la pena contar. La suya es un vivo reflejo del ímpetu, el esfuerzo y las ganas de salir adelante, a pesar de las condiciones desfavorables del entorno.

Es originaria de Izamal, de ese pueblo que es mágico no solo por su arquitectura, sino también por su gente, que nos enseña “a vivir la vida de la mejor manera”.   

Doña Rosi, es una de las comerciantes más antiguas que aun continúa activa en Izamal. Acaba de cumplir 58 años como vendedora de “chinas”, y otros artículos como “xec”, pepitas, cacahuates y dulces. Pocos saben que su nombre es Felipa Pech y tomó dicho sobrenombre de su abuela.

Quizá sea muy común encontrarse por nuestras calles, a un vendedor de éste tipo. Lo que no es usual, es conocer una historia de perseverancia tan concretizada como la de ella. Está apostada en el mismo lugar de siempre, justo a lado de lo que fue el Cine Izamal.

Han sido cinco décadas y media dedicadas a ésta labor. Cuenta que comenzó a los 18 años, dos después de haberse casado, cuando decidió ayudar a su marido ante sus precarias condiciones. Sin embargo dice que desde los 10 años ya vendía granizados, en el parque principal.

La constancia no es quizá su único mérito. Asegura que fue ella quien introdujo al Estado los chicharrones que se fríen en aceite. Cuenta que durante un viaje que realizó a la Ciudad de México, le llamaron la atención, los probó y con su visión de comerciante se trajo 5 kilos para vender.

Una de sus principales herramientas, es un discreto “pelador de chinas”, que ha sido su incansable compañero. No le lleva mucho. Tiene a lado de ella 51 años y aún “jala como el primer día”. Recuerda que lo fue a buscar hasta Progreso, donde los vendía su inventor en persona, don Rubén Flores.

“No tuve herencia, no tuve nada, gracias a éste puesto saqué mis cosas, tengo casa y crecí a mis hijos… su cuna, es este quicio que usted ve junto a mi…”.

Su principal hobby es su belleza y presentación. Le gusta verse bien, invierte en su imagen. Siempre arreglada, peinada y bien vestida. También lo son sus viajes. Ha recorrido la mayoría de los estados de la República gracias a sus ahorros. Incluso ella misma se ha animado a “sacar excursiones”.

Por sus ojos ha visto pasar “muchas cosas”. Recuerda el pintoresco mercado que había en el parque, el cual fue cambiado durante la gestión del alcalde Benito Bovadilla. También vio construir la mayoría de los arcos de las casas aledañas “y ni qué decir de las historias y generaciones que he conocido”.

Su herencia ha trascendido. Algunos de sus hijos e incluso nietos, como Jesús Humberto Ku Canché, también son comerciantes en el centro histórico. Carnitas, hamburguesas, tacos, entre otros productos.

Doña Rosi, es poseedora de un carácter inigualable, es alegre, conversadora, bromista y muy amigable. "Los años y la experiencia te van forjando el carácter". Contenta con su vida, satisfecha con lo que ha logrado, asegura que no tiene la más mínima intención de retirarse. Por una sola razón… “porque yo lucho mi vida”.

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