Lo que no sabías sobre el meteoro de Chicxulub

El norte de la península de Yucatán tiene todo para fascinar a geólogos, paleontólogos, astrónomos y científicos de otras disciplinas. Se piensa que el cráter gigantesco que yace debajo de esa región —en cuyo centro se localiza el pueblo pesquero de Chicxulub—, es el producto de uno de los impactos extraterrestres más grandes de los que se tenga noticia y tiene una edad clave: se produjo hace 65 millones de años, época en que ocurrió una extinción masiva de especies, entre otras, los dinosaurios.

El cráter, que después del impacto se fue llenando poco a poco con sedimentos hasta quedar completamente cubierto, no sólo puede aportar información valiosísima sobre la caída de cometas y meteoritos a la Tierra (que no es tan rara como se creyó por muchos años), sino también contribuir al debate sobre las extinciones que ocurrieron en la transición entre dos épocas: del Cretácico al Terciario, conocida como línea K-T por sus iniciales en alemán. Al tiempo que científicos de diferentes países armaban pieza por pieza el rompecabezas de la extinción masiva, con el hallazgo de Chicxulub se llegó a una explicación tan asombrosa sobre el origen de esa extinción que actualmente, no obstante el cúmulo de evidencias que la sostienen, sigue habiendo escépticos dentro de la comunidad científica.

El cráter de Chicxulub, goza de menos fama que el de Arizona, pero definitivamente es de otro calibre; tiene un diámetro aproximado de 200 km, una profundidad estimada de 16 km y se calcula que fue causado por el impacto de un objeto de unos 10 km de diámetro. La colisión con la Tierra fue devastadora: los científicos la comparan con el estallido de millones de megatones de TNT o de cinco mil millones de bombas atómicas. Arrasó de inmediato con toda la materia viva circundante, causó temblores y levantó nueve tsunamis de un kilómetro de altura que se dirigieron hacía Texas.

Con el intenso calor del impacto se produjo una bola de fuego gigantesca en forma de hongo. "Peor que la descarga de energía y la onda de choque a nivel continental (la onda sonora que se produjo antes de que el bólido hiciera contacto con la superficie), fueron los efectos posteriores que repercutieron sobre toda la Tierra", dice Mario Rebolledo, geofísico de la Universidad Autónoma de México, que estudia el cráter de Chicxulub. "El bólido mismo fue pulverizado, pero cavó un hoyo que levantó tanto polvo que, por un periodo relativamente largo, de semanas a meses, la Tierra se mantuvo en oscuridad.

Al tapar los rayos del Sol, no sólo bajó la temperatura, sino también se obstruyó la fotosíntesis, por lo cual se marchitaron las plantas y los animales se murieron de hambre. Ese "invierno nuclear" —llamado así porque los científicos han previsto una situación parecida en caso de una guerra atómica— no duró mucho, de otro modo todos los animales habrían muerto. Después de un tiempo el polvo bajó, pero empezó un efecto invernadero". El polvo que se produjo entonces dio cuatro vueltas alrededor del mundo y tardó seis meses en asentarse.

Rebolledo explica que "la caliza que cubría la península sumergida y los evaporitos como el yeso, se fundieron con el impacto y expulsaron millones de toneladas de dióxido de carbono y dióxido de azufre a la atmósfera, dando origen a un calentamiento global de varios grados. Probablemente muchas especies, como los dinosaurios, no resistieron el aumento brusco de temperatura, que produjo todo tipo de cambios en su hábitat y perecieron".

"El cráter básicamente fue rellenado con caliza", dice Rebolledo, "éstos son sedimentos marinos que se depositaron en los millones de años posteriores al impacto, cuando la península todavía estaba sumergida. Según Rebolledo, el cráter de Chicxulub nos puede enseñar mucho sobre la formación de cráteres de impacto. "Es un cráter muy bien conservado, ya que la península de Yucatán se encuentra sobre una placa tectónica estable. Es un ejemplo único en el mundo. Las perforaciones podrán dar respuesta a la cantidad de masa y la consistencia del material de impacto, su ángulo, la profundidad que cavó el bólido y la distribución del material que eyectó".

El origen del bólido probablemente seguirá siendo una incógnita: "Sólo si por casualidad se encuentra un pedazo del meteorito o el núcleo lítico de un cometa, sabremos qué fue lo que cayó en Chicxulub hace 65 millones de años, pero eso es muy improbable".

La razón por la cual Chicxulub es relativamente desconocido es que después de millones de años de erosión y sedimentación no hay rastros visibles del cráter. Lo único que destaca en el paisaje plano yucateco es un anillo gigantesco de cenotes en la parte más al sur del cráter, que se formaron en sus orillas a causa del hundimiento y la erosión. La parte norte del cráter yace en el mar: hace 65 millones de años, toda la península estaba sumergida unos cien metros en el agua (razón por la cual se originaron olas gigantescas, tsunamis) y en los años posteriores al impacto, el cráter se llenó con sedimentos marinos de caliza. El propio hallazgo del cráter es una historia digna de ser llevada a la pantalla grande por la increíble serie de aciertos y concidencias gracias a la cual un equipo variado de científicos logró revelar el misterio.

El cráter yucateco cobró fama gracias al debate de la extinción K-T, que si bien no fue la más grande en la historia de la Tierra, es posible que sea la que más captura nuestra atención por la desaparición de los dinosaurios, los cuales habían logrado dominar el planeta por cientos de millones de años. No obstante, el cráter de Chicxulub fue descubierto más bien por casualidad.

La idea del cometa o meteorito asesino levantó mucho polvo en el mundo científico, que todavía ignoraba el trabajo de Camargo y Penfield y exigía más pruebas... que empezaron a llegar a cuentagotas.

Los sedimentos fueron fechados 65 millones de años atrás. Lo único que faltaba era buscar el cráter del impacto, la prueba definitiva, tarea que parecía casi imposible ya que los científicos pensaban que el cráter debía estar debajo del océano y había una gran posibilidad de que los movimientos tectónicos hubieran borrado las últimas evidencias.

En 1992 varios científicos confirmaron la edad del cráter de Chicxulub, 65 millones de años, a través de pruebas de decaimiento radiactivo del argón. El cráter "de los dinosaurios" había sido localizado.

Aunque muchos no están convencidos de que el bólido en Chicxulub sea el responsable de las extinciones masivas, la existencia del impacto y el cráter en lo que ahora es Yucatán ha quedado comprobada. Por más fantástico que suene, es un hecho alarmante. Por mucho tiempo se creyó que estábamos a salvo de los impactos extraterrestres: los asteroides, que al caer en la Tierra se denominan meteoritos, y los cometas han hecho hasta ahora poco daño. 

No se sabe si el objeto que cayó en Chicxulub fue un meteorito o un cometa, pero sí queda claro que desde entonces el planeta no ha sido el mismo. 

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