Chacmultún: la urbe roja maya

A simple vista,Chacmultún es un sitio más de la región Puuc. Quizá no impone por sus dimensiones como Uxmal, ni es artesonado como Labná o Kabah, mucho menos concentra diversidad de estructuras.

Entonces, ¿Qué tiene de especial la “urbe roja”? Desde el asentamiento se aprecia una inmejorable panorámica, sueño de todo fotógrafo profesional y punto ideal para gritar “soy el rey del mundo”, debido a que el sitio se fomentó sobre unas colinas que no sobrepasan los 100 metros, destacando si se tiene en cuenta que la planicie yucateca es eterna, una infinita llanura. Por eso como que Chacmultún, nos acerca al cielo.

Enclavada en la llamada “falla” de Bolonchén -a 6 kilómetros de Tekax-, Chacmultún (“cerro de piedra roja”), nos observó desde las alturas, poniendo a prueba nuestra condición física. El sendero que nos condujo ofrecía un espectáculo natural: regimientos de hormigas endémicas (Formicas rufa) transportando sus alimentos. Las seguimos y la cita con la “urbe roja” se consumó.

Chacmultún nos presumió sus losas rojizas, efecto de las bacterias del sitio que al contacto con el agua y el aire, enrojecen la piedra.Recorrimos sus 4 grupos principales: Chacmultún, Cabalpak, Xethpol y Central, asentadas sobre laderas y cimas (huitzes), formando un valle donde se detuvo el tiempo.

La “urbe roja” evidencia el ingenio de los arquitectos mayas, pues se niveló el terreno para que cada edificio quedara circundado por terrazas artificiales, y donde a decir de los especialistas pudieron haber existido baños públicos.

Chacmultún se mostró por primera vez, luego del colapso maya, al arqueólogo mayista Teoberto Mahler, en 1895. Él tomó las primeras fotografías y estudios del sitio”. Pero recientemente la “urbe roja” reveló secretos que la hacen respetar más; dado que Chacmultún era por excelencia durante el clásico temprano una especie de cuartel militar, era la ciudad marcial de la región Puuc.

Los murales de Chacmultún, revelan las tácticas bélicas de los mayas. De ahí que estando en la cima, pudiéramos sopesar que era el mejor lugar para la vigilancia militar, no era casualidad que se construyera sobre el punto más elevado de la serranía yucateca.

La “urbe roja”, también revela sus sistemas de comunicación sonoros, integrados por clarines, trompetas y tambores. No pierda de vista los volados, frisos y techos ciegos, que revelan con dibujos las posiciones de combate maya: la fila y la columna.

La “urbe roja”, la más callada de los conjuntos arquitectónicos de la ruta Puuc, asombra con lo que mantuvo en silencio, como no queriéndonos presumir que fue la metrópoli maya de las artes marciales y de combate. Todo un “campus universitario” en donde nuestro ejército milenario defendió su territorio y cultura.

Descendimos de Chacmultún, el asombro no pasa pronto, pero la impresión que queda por más tiempo es la misma entre todos, ¿por qué la hermosa urbe roja no cuenta con una labor de consolidación y limpieza por parte del INAH a la altura de su importancia milenaria?

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