Costumbres mortuorias del área maya peninsular

Los mayas, al igual que otras culturas mesoamericanas, tuvieron un profundo interés por la muerte, lo cual se refleja en su arte que está plagado de símbolos mortuorios, los cuales encontramos en códices, esculturas, motivos ornamentales de edificios, adornos personales, etcétera. Todo este conjunto de símbolos hace referencia a la muerte y al inframundo: esqueletos, cráneos, huesos humanos, manchas circulares en la piel, ojos de muerto, agua o elementos acuáticos, nenúfar, jaguar, signos de la noche y la oscuridad, figuras con los ojos cerrados y boca entreabierta, búhos y murciélagos, son motivos constantemente repetidos en la iconografía. Algunos son de fácil explicación como los huesos o los animales nocturnos, otros más complicados, como el nenúfar, elegido tal vez debido a que crece en el agua y se cierra por la noche para abrirse de nuevo al amanecer.

Otra prueba de lo relevante de la muerte entre los mayas es la importancia que le concedían al dios de la muerte, el cual es uno de los más representados en los códices y en muchos edificios.

Este dios recibía diferentes nombres: Ah puch; Hunhau, Cunhau y en tiempos recientes Kisin y Yum Cimil (el señor muerte). Tiene por cabeza una calavera, muestra las costillas desnudas y proyecciones de la columna vertebral; el cuerpo en parte descarnado con puntos negros o líneas punteadas para indicar las manchas de putrefacción, a veces tiene el abdomen hinchado. Las piernas, los brazos y las orejas conservan la carne; también puede aparecer como cuerpo humano no descarnado, pero con calavera. En un sólo caso es deidad femenina, con falda adornada de huesos cruzados. Frecuentemente se encuentra ataviado con un tocado circular como aureola formado por un semicírculo negro adornado con varios disquitos que se han identificado como cascabeles o quizá “ojos estelares”; el tocado puede ser también un yelmo en forma de caracol, serpiente o lagarto, un collar rígido en forma de golilla, adornado con plumillas y con los mismos motivos (cascabeles u “ojos estelares”) del tocado; también aparecen éstos como pulseras, en los tobillos y como remate de una orejera alargada, probablemente de hueso. Puede llevar una capa negra adornada con tibias cruzadas y “ojos estelares”.

El dios de la muerte tiene dos jeroglíficos con su nombre. El primero representa la cabeza de un cadáver con los ojos cerrados por la muerte, el segundo la cabeza del dios mismo, con la nariz truncada, mandíbula descarnada y como prefijo un cuchillo de pedernal para los sacrificios. El dios de la muerte era le deidad patrona del día Cimí, que significa muerte en maya.

Como jefe de los demonios Hunhau reinaba sobre el más bajo de los nueve mundos subterráneos de los mayas, y todavía actualmente los mayas modernos creen que bajo la figura de Yum Cimil, el señor de la muerte merodea en torno a las habitaciones de los enfermos en acecho de su presa.

Al Interior TV

Anuncios

Radio en vivo

facebook